EDUCAR HOY... ¿PARA QUÉ?

La existencia de continuos cambios, de nuevos horizontes dentro del espectro mundial en que debe sobrevivir la especia humana, obliga: a adquirir unas nuevas posturas educativas, a innovar en nuestras estrategias didácticas, a preguntarnos sobre los problemas diarios que la práctica pedagógica nos plantea, a buscar y obtener respuestas enriquecedoras durante el quehacer, permitiendo que los individuos tomen conciencia y se acoplen con el mundo que les rodea y así puedan discernir sobre los conflictos que le afectan. El compromiso y el cumplimiento de estos frentes, permiten que la labor docente tenga sentido y actualidad. El aprendizaje es un proceso humano y se debe ayudar al alumno a descubrir los verdaderos valores, se debe dar singular importancia a los objetivos humanísticos en la preparación del hombre del futuro, contribuyendo a que de veras sean ellos mismos. Para que estos objetivos sean alcanzados, se necesita un correcto proyecto pedagógico que oriente al alumno a como desempeñarse en el seno de la comunidad escolar y social, asegurándole una vida verdaderamente humana y democrática. Los nuevos paradigmas educativos son el reto. El docente debe comprenderlos, comprometerse con ellos y aplicarlos con la mayor honestidad posible. Educar es sembrar en el alumno semillas que deben generar con el transcurrir del tiempo, un hombre nuevo, propiciador de la paz, la no-violencia y el desarrollo.

domingo, 27 de mayo de 2007

LA PEDAGOGIA.... Un poco de Historia


El pensamiento pedagógico puede decirse que comenzó su desarrollo desde los propios albores de la humanidad. El si mismo no es más que una consecuencia de su devenir histórico, en correspondencia con la necesidad del ser humano de trasmitir con eficiencia y eficacia a sus congéneres las experiencias adquiridas y la información obtenida en su enfrentamiento cotidiano con su medio natural y social.
Las ideas pedagógicas abogan en ese momento crucial de la historia del ser humano como ente social por la separación en lo que respecta a la formación intelectual y el desarrollo de las habilidades y las capacidades que habrían de lograrse en aquellos hombres en que sus tareas principales no fueran las de pensar, sino las requeridas para el esfuerzo físico productivo, tales ideas pedagógicas debían insistir lo suficiente para lograra en la práctica que la mayoría o la totalidad de la "gran masa laboriosa" aceptara esa condición de desigualdad. Con estas concepciones es que surgen las denominadas escuelas para la enseñanza de los conocimientos que se poseían hasta ese momento para el uso exclusivo de las
clases sociales selectas, asignándoseles a las clases explotadas, como única salida de sobre vivencia, el papel protagónico de la realización del trabajo físico.

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