EDUCAR PARA LA VIDA
Educar no es desarrollar una inteligencia formal capaz de resolver problemas matemáticos o escribir un cuento, también es desarrollar una inteligencia histórica capaz de discernir en que herencia cultural se está inscripto. ¿De qué historia familiar soy heredero.
También educar es introducirse a un universo en el que los hombres dejaron sus obras y a los que hoy es posible remitirse.
Sabemos que el sujeto se construye a través del conocimiento.
Con la capacidad de conocerse a sí mismo, y de interactuar con el otro en la escuela y fuera de ella.
Usar el saber y actuar, pensar con dignidad, por sí mismo, para que se respeten, sean respetados y puedan utilizar sus derechos como integrantes de una comunidad con sus conflictos cada día más complejos
Todos nos construyen psicológicamente, el entorno, nuestra condición social, nuestra historia, que se desarrolla gracias a la transmisión de una cultura.
Lo que se busca es que aprendan a razonar sistematizando en forma coherente el aprendizaje pedagógico siendo puente con el otro saber, para que le pueda servir también para la vida.
Otra idea que recorre la escuela de manera ineludible, límites (conducta escolar) y enseñanza. Cada escena de enseñanza conlleva de manera implícita la internalización de ciertos límites y, a su vez, constituye como necesario cierto marco reglamentado para que un chico aprenda, pero siempre respetando su ritmo de aprendizaje y sobre todo con afecto para lograr un mejor resultado.
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